miércoles, 31 de mayo de 2017

PENSAMIENTOS DE UNA GEISHA KURUWA/18.


Resultado de imagen de los amantes mariposa benjamin lacombe:
"梁山伯與祝英台" (Benjamin Lacombe)

"La filosofía de uno no se expresa mejor en palabras; se expresa en las decisiones que toma y las decisiones que tomamos son en última instancia nuestra responsabilidad" (Eleanor Roosevelt)



Y en esto que llega Adán y le pregunta a Eva:
— ¿Tú qué quieres conmigo sexo o una experiencia religiosa?

Y Eva odia el paraíso porque aún no existen la máquina eléctrica, llamada comúnmente moto. Ni las maquinillas desechables, ni la cera... Ella es capaz de derramar por la cabeza ésta y tirar fuerte de la cabellera. Eso sería el equivalente de rasgarse las vestiduras si estuvieran vestidos.

Eva no entiende como Dios puede poner a un hombre que hace preguntas idiotas (puesto que ya ha de saber las respuestas) en la cima de la cadena del dominio como ejemplar al que todos los demás deben sumisión.

Así que el tarro de cera caliente que le cae del árbol de la ciencia, (porque de haber sido una manzana realmente se la habría metido en la boca a Adán y tirado de éste por los huevos hasta la puerta de salida del paraíso) lo utiliza para depilarse el potorro mientras piensa en todas esas parejas estúpidas de la historia de la humanidad que irán al infierno por no decir en su momento lo que piensan y hacer preguntas idiotas, o peor aún, callar por no parecer más idiota que el otro.

Adán contempla entonces a Eva sin tapujos y descubre que va a tener que sudar tinta para vestir a esa mujer que sabe suya y que nadie más la vea desnuda. Y eso que desea prostituirla y compartirla con todo aquel que pueda pagarla.
Nada es comparado con el infierno que ya se desata en su interior. Y Eva que lo mira y sabe por propia experiencia lo que está sintiendo...
Lo abraza fuerte mientras le susurra al oído.

— Lo de follar lo vamos a dejar para más tarde y hagamos un McGuffin digamos que es una experiencia religiosa. Después de todo ya tienes la patente de la puta por propia.

Adán mira a Eva con una lascivia imposible de contener y la preña con el mayor de los infiernos que podía tocar a dos insurrectos del Edén. De un golpe la derriba, la agarra de la melena y la arrastra con instinto animal  como el más común de los primates camino de la puerta de salida. Ya solo tiene una dirección que tomar y lo sabe mientras arrastra el destino de ambos.

—Maldita mujer iré al infierno por tu culpa.
Va protestando y maldiciendo Adán mientras no suelta el agarre del pelo de Eva, puesto que es su costilla y la lleva como quiere.

Eva se pregunta entonces si la cera en la cabeza no hubiese ido mejor que en el potorro. Desiste de ese pensamiento, no desea ser la primera feminista de la historia. Tampoco la primera sumisa. Bastante tiene con ser la primera mujer.

Así que pone ojitos de gata al hombre que le ha tocado en la tómbola de la creación que la domine y le va diciendo mientras él hace como que la escucha.
—Maldito cabrón hijo de puta, en cuanto salgamos de aquí y lleguemos a casa te voy a enseñar yo quien manda —ella sabe que él no lo toma en serio y sigue soltando culebras por la boca y cuando se cansa de disparatar, ve como todas se alejan reptando mientras ella sigue siendo arrastrada por el hombre, respira hondo y añade en un susurro— ...Y también quien va alumbrar a partir de ahora todos tus momentos de oscuridad.

Adán no sabe si sonreír o sentarse a llorar... Acaba de ser consciente lo cara que va a resultar su posesión, ha creado un monstruo al tomarla, bueno, ya culparan a otros desde Tales de Mileto, a la compañía eléctrica que se encargará de desplumar con sus factura las nóminas de los que vendrán en próximas generaciones.
Ahora lo único que desea es buscar una sombra, donde detenerse, azotarla y usarla; y aplacar ese deseo que pesa más en el corazón que en el arrastre y lo empieza a debilitar.





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