martes, 14 de marzo de 2017

PENSAMIENTOS DE UNA GEISHA KURUWA/10

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FIANZA.


(…) “Ve y mira nuevamente a las rosas. 
Comprenderás que la tuya es única en el mundo. 
Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.  
El Principito se fue a ver nuevamente a las rosas: 
-No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún -les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. 
Y las rosas se sintieron bien molestas. 

-Sois bellas, pero estáis vacías -les dijo todavía-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa. 

Y volvió hacia el zorro: 
-Adiós -dijo. -Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. 
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el Principito, a fin de acordarse. -El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. -El tiempo que perdí por mi rosa… -dijo el Principito, a fin de acordarse. 
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa… 
-Soy responsable de mi rosa… -repitió el principito, a fin de acordarse. (…) “ 
(El Principito-Antoine saint Exupery)

Podría haber simplemente copiado el significado real de la palabra "Fianza" de la RAE. (3. f. Persona que abona a otra para la seguridad de una obligación).
Claro que entonces no sería yo. 

Nunca fui una Domina convencional, siempre atípica. Y tampoco seré una esclava normal. Y duele admitirlo, pero yo me conozco. Ya se lo dije al Amo hay limites que cederán y otros que no dejo tocar ni por mi propia mano.  
Yo soy así, cuando de pasearme desnuda se trate y cuando de no dejarme ver también. Podría maquillarme y fingir lo que no soy, y quedar como una puta reina hasta arrodillada o con el culo en pompa ofreciéndome sumisa.
Lo malo de los personajes es que cuando la función acaba se quedan encerrados en sus guiones y yo quiero ser libre... 
Julieta a jornada completa. 
La rosa del Principito que no se conforma con menos que ser la única para él. 
Y eso a sabiendas de que no soy el mejor ejemplar para tal privilegio. 




Hoy a sido un día diferente, de esperar, de desear, de saber que llegarías y contener mi incapacidad de espera y mi escasa paciencia. Sin mover un dedo, sin imponer movimiento alguno sobre ninguna pieza de mi tablero mental. Ojala pudiera abrir ese lugar donde nadie me ve para compartir ese instante. Y ahí estaba su presencia dominándolo todo. 

Obedecer, ceder y gozarlo ha sido un tres por tres, gracias al Amo  y al modo en que me sabe llevar contra las cuerdas sin que estas ni me rocen. Y pese a resistirme y hacer por momentos las cosas a mi manera adelantando algún movimiento. Incluso aunque sea por complacer al Amo, no me cabe duda que esa decisión de ejecución no corresponde a una esclava y pido perdón por ello. 

Ahora lo sé.
El combate que lucho dentro de la jaula es mucho más honorable que el que lidio frente a mis realidades. Esas que me empujan a asumir el control y la degradación del más visceral de mis impulsos, dejarme llevar por el azote del placer que me provoca la Doma de quien es capaz de caminar seis pasos por delante y tirar sin que el collar me abrase la piel del cuello. 

Volver a casa después de pasar tirada incontables minutos con el corazón desbocado y las piernas flojas, temblando, es la peor de las realidades para alguien como yo que no sabe vestir de mentiras opacas los colores del alma. ¿Y que le voy a hacer si es que me pierden las mil autovías de cuatro carriles que disfrutan mis inquietadas y excéntricas neuronas. 

Y sí, me puede la diarrea cerebral al fin. Porque mis pensamientos son tan bravos como la hembra que encierra mi fibra vital. Y yo no se decir te quiero a tiempo aunque proceda, yo diré eso de te quiero más que unas buenas ganas de cagar. Y cuanta más velocidad pillen mis neuronas más gilipolleces por minuto soltara mi boca. Como ahora...

Soy un tsunami. 
Pero eso ya ha de saberlo quien se atreve a navegar en mis mareas.
Cuando la Titanomaquia concluya, solo podrá prevalecer uno.

Tengo una lengua oculta forjada en la intimidad del mayor de los secreto órficos.
Y aún así camino desnuda y descalza de alma y de cuerpo.  




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