sábado, 4 de febrero de 2017

PENSAMIENTOS DE UNA GEISHA KURUWA/2.



"SI SE PIERDE ENERO, BÚSCALO POR LA FLOR DEL ALMENDRO"(Anónimo)


Enero es como los amaneceres, como es la naturaleza en si, incierta en todos los comienzos. Frenar Enero sería pues un arrebato de prepotencia demasiado osado incluso para alguien como esta que escribe, capaz de plantarse frente al sol y quedarse ciega con tal de domarlo a golpe de pupilas.

No, yo nunca fui sumisa.
A mi ya me parió mi madre dominante, tanto... 
Que a poco muero solo por nacer a tiempo de mi voluntad y no a la de otros. 
No obstante este año, frenar Enero se presentaba un reto imposible incluso para mi. Y lo sabía. 
Durante meses el rechinar de dientes de lo que no se puede enfrentar con garantías de victoria, ni estrategias de resignación. Meses de un lento desangre donde el balde se llenaba lento y el olor a vida inundaba las horas con profesas teñidas de moho y mortandad prorrogada. 

Grité. 
Como tan solo lo saben hacer los que no tienen vergüenza de su desnudez, ni sienten la critica de quienes no están a la altura de comprender inquietudes del alma. 
Y seguí gritando. 
Sin vergüenza y sin esperanzas, difícil combinación para un cóctel de venta a  un publico de recatado paladar. Así que lo tomé de un trago, fuerte, hondo y lo sentí quemar y desgarrar la garganta, el esófago y perforar el estomago. Era el infierno concentrado en un buche. Como un chupito de Tequila sin sal. 
Lo hice, y para mayor INRI sobreviví a la ingesta.

En la jerga del refranero del pueblo de a pie, hay centenares de dichos que con autor o sin ellos, con detalladas interpretaciones o sin sentido que dar; un día llegan a nuestros oídos y nos encontramos de cara a ser los protagonistas en primera persona del conjunto de palabras. 

Le decía esta mañana al Amo mientras caminaba a mi lado en dirección a mi domicilio. "Voy a enseñarte un lujo que tengo en la puerta de mi casa" 
Él no lo podía saber aún, se trataba de un pequeño almendro en flor. Pero al llegar, fui consciente que la noche y la mañana de torrenciales lluvias, con toda probabilidad habrían derribado las flores. 
Mientras me acercaba más, asaltó a mi cabeza ese otro refrán de algún anónimo que dice: flor de almendro, hermosa y sin provecho.

Entonces, llego a la altura de la entrada de mi hogar y compruebo con inmensa alegría que están ahí, resistiendo a las inclemencias del tiempo. Aguantando los azotes de Enero, porque para ello son las flores que coronan el inicio del año. 
Y le digo al Amo: tan delicadas y aguantando las lluvias de esta mañana.
Entonces el Amo sin pausa responde: uhmmmm. Mi Geisha está en su ambiente... Agua, flor, Amo, ella.

Sopla una brisa suave que llega como huracán levantando todo mi intelecto. Me eleva del suelo y me agita, miro en derredor intentando encontrar un punto de referencia que me salve del vértigo y todo se para. 
Sí. Se para. Alguien acaba de frenar Enero en mi, pese a que ya estamos a tres de Febrero.



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